Lo peor del SEO no es arreglarlo: es no saber qué está mal
Casi nadie se pelea con el SEO por gusto. Se pelea porque alguien le dijo que su web no sale, y entre lo que dice una herramienta, lo que dice un conocido y lo que dice un plugin, no hay forma de saber qué hay que tocar de verdad. Y menos aún si eso que hay que tocar es una etiqueta que ni sabías que existía.
En Speaksite ese trabajo está en el panel donde escribes la página, y tiene dos mitades: lo que le falta a tu página, y lo que Google dice de ella.
Primero: qué le falta a esta página
Al abrir el panel de SEO de una página tienes, sobre la propia página que estás editando:
- La palabra clave principal para la que quieres que salga esa página.
- Una puntuación de SEO de esa página concreta, no de la web entera.
- La legibilidad del texto, con la media de palabras por frase y de sílabas por palabra. Es un dato incómodo y útil: casi siempre explica por qué un texto se lee mal.
- La lista de estructura, con un semáforo por punto: el título de la página, la meta descripción, el encabezado principal y el resto. Cuántos llevas de cuántos, y cuál está en rojo.
Eso ya es la mitad del problema resuelto: deja de ser «mi web no sale en Google» y pasa a ser una lista corta de cosas concretas.
El título y la descripción, escritos por la IA
Los dos puntos que más se quedan a medias son el título y la meta descripción: lo que la gente ve en el resultado de búsqueda. Hay un botón para que la IA los escriba a partir del contenido real de la página, y otro para generarlos en todos los idiomas que tengas activos de una vez. Se quedan editables, con el contador de caracteres a la vista para no pasarte de largo.
Después: lo que Google ve mal, con las palabras de Google
En ese mismo panel hay una pestaña de Google. Ahí conectas tu propia cuenta de Search Console —la tuya, con tu propiedad verificada— y pulsas Revisar para preguntarle a Google página por página.
Lo que vuelve no es una interpretación nuestra: es la queja literal de Google sobre cada dirección, sin traducir, agrupada por tipo de problema y con cuántas direcciones afecta. Si Google no ve nada mal en lo revisado, también te lo dice.
Y el botón que lo arregla
Según el problema, tienes tres formas de resolverlo sin salir de la pantalla:
- Arreglar lo seguro: lo que se puede corregir sin decisiones de contenido se aplica de una vez.
- Escribir con IA: para lo que es texto, la IA propone y tú decides si lo aplicas. La propuesta se ve antes de aplicarla.
- Reparar con IA: para lo que está en el código de tus páginas, un encargo que edita los ficheros de tu proyecto.
Ese último es un encargo por grupo de páginas, no uno por dirección: si veinte páginas fallan por la misma causa, se arregla la causa una vez y quedan arregladas las veinte.
Saber en qué punto va
Un arreglo no es instantáneo y la pantalla no finge que lo sea. Vas viendo el estado con todas las letras: en cola, trabajando, o parado porque el encargo tiene una duda para ti. Cuando termina, sigue diciéndote lo que falta: arreglado en el borrador, publica el sitio para que Google lo vea; y una vez publicado, que ya puedes avisar a Google.
Al avisar se le reenvía el sitemap y se vuelven a revisar esas direcciones. A partir de ahí manda Google: la pantalla te dice cuándo se le avisó, si ya volvió a pasar y qué vio. Si volvió y lo sigue viendo mal, también te lo dice. Nadie te promete un plazo que no depende de nosotros.
Cuándo no te sale el botón
Hay avisos que no traen botón de reparar, y es a propósito. Si la página ya está arreglada y lo único que falta es que Google vuelva a mirarla, lanzar otro arreglo no cambiaría nada. Y si la causa no está en los ficheros de tu web, un encargo sobre tu proyecto tampoco la tocaría. En los dos casos la pantalla te explica por qué no hay botón, en vez de dejarte pulsando uno que no iba a servir de nada.
Por dónde empezar
- Abre una página en el editor y entra en el panel de SEO.
- Pon la palabra clave, mira la puntuación y arregla lo que esté en rojo. Deja que la IA escriba el título y la descripción.
- Entra en la pestaña de Google y conecta tu Search Console.
- Pulsa Revisar y lee lo que Google diga de tus direcciones.
- Arregla, publica y avisa a Google. Y vuelve dentro de unos días a ver si volvió a pasar.
No es magia ni promete la primera posición. Es dejar de adivinar: saber qué está mal, con la frase de Google delante, y tener el arreglo a un clic.