El cliente entró, miró, metió tres cosas en el carrito y se fue. No pasó nada raro: le llamaron por teléfono, o quiso mirarlo en el ordenador de casa. En una tienda de la calle ese cliente se ha ido y no vuelve. En una tienda de internet, se puede volver a buscar.
Esta es la parte de Speaksite que menos gente conoce, y la que más ingresos deja sobre la mesa cuando no se usa. Son siete cosas distintas, y ninguna necesita que bajes el precio.
1. Los carritos que se quedaron a medias
La tienda guarda los carritos que nadie llegó a pagar. No como una estadística: como una lista con nombre, con lo que llevaba dentro y con lo que valía. Desde ahí puedes mandarle a esa persona un aviso para que vuelva a su carrito, tal y como lo dejó, o descartarlo si ves que no tiene sentido.
Y no hace falta que estés tú delante. Los avisos tienen sus propios ajustes, con varias etapas: uno al poco rato, otro al día siguiente. Tú decides cuántos y cuándo. La pantalla lleva además sus propias cifras de recuperación, así que no es cuestión de fe: se ve cuánto de lo que se quedó a medias acabó volviendo.
2. La suscripción: el cliente que vuelve sin que le llames
Si lo que vendes se consume y se repone —café, pan, pienso, un servicio mensual—, la venta de una vez es la más cara que harás nunca. Con las suscripciones, el cliente se da de alta una vez y el cobro se repite solo.
En tu panel las tienes todas listadas, cada una con su ficha. Puedes cancelar una (al terminar el periodo que ya pagó, o de inmediato si hace falta) y reintentar un cobro que no ha salido, que es lo que de verdad pasa en el día a día: una tarjeta caducada no debería costarte un cliente.
3. Promociones con fecha de principio y de fin
La promoción se programa: la preparas hoy con sus fechas, y entra y sale sola. No hay que acordarse de activarla el viernes por la noche ni —esto es lo que de verdad se olvida— de quitarla el lunes por la mañana.
4. Banners que dicen lo que hay ahora
Las bandas que salen en tu tienda —el reparto gratis de esta semana, el horario de agosto, el producto de temporada— se crean y se quitan desde el panel. Sin tocar el diseño y sin pedirle nada a nadie.
5. Las tarjetas regalo, controladas
Tus clientes pueden comprar tarjetas regalo, y tú las ves todas: cuáles hay, en qué estado están y cuánto saldo les queda. Si una se compró por error o hay que retirarla, puedes anularla desde su ficha. Conviene decirlo con precisión, porque a veces se cuenta al revés: la tarjeta la compra el cliente en tu tienda; lo que tú tienes en el panel es el control de las que están en circulación.
6. Afiliados: que otros vendan por ti
Das de alta a quien te trae clientes —un blog, una asociación, el vecino que te recomienda— y a partir de ahí puedes ver las conversiones de cada uno, es decir, qué ventas ha traído de verdad, y registrar su pago. Es la diferencia entre un acuerdo de palabra y un acuerdo con números.
7. Campañas de correo, sin contratar otra herramienta
La pantalla que abre esta ficha es esta: el Email marketing de nuestra panadería de demostración, con sus campañas y el estado de cada una —borrador, programada, enviada—. Dentro tienes lo que hace falta para trabajar en serio:
- Listas y suscriptores. Tus listas de correo, con la gente que hay en cada una. Se pueden exportar.
- Campañas. Se escriben, se guardan como borrador y se envían ahora o se programan para más tarde.
- Un envío de prueba a tu propia dirección antes de mandar nada. Quien haya mandado alguna vez un correo con una falta a dos mil personas sabe lo que vale este botón.
- Segmentación con vista previa. Antes de enviar, puedes ver a cuánta gente le va a llegar según el filtro que hayas puesto. Se elige el público mirándolo, no adivinándolo.
Dónde está en tu panel
Todo cuelga de la Tienda de tu proyecto. Promociones y Banners en /shop/<tu-proyecto>/promotions; y en el mismo menú, Email marketing, Suscripciones, Tarjetas regalo, Afiliados y Carritos abandonados.
Si no ves alguna de esas entradas, hay dos explicaciones y las dos se arreglan en un minuto: el interruptor de arriba a la derecha está en Fácil en lugar de en Avanzado, o la app correspondiente está apagada en la pantalla de Apps. Tarjetas regalo, Suscripciones, Afiliados, Email marketing y Carritos abandonados son apps que se encienden y se apagan cuando tú quieras.
Qué ganas
Ninguna de estas siete cosas te obliga a bajar el precio, y ese es el punto. La venta que recuperas de un carrito abandonado es la venta que ya casi tenías. La suscripción convierte un cliente en un cliente que vuelve. El afiliado te trae gente que no te conocía. Y la campaña de correo le habla a quien ya te compró, que es siempre a quien más barato le sale venderle.
Y lo que ganas de forma más inmediata: dejas de pagar tres herramientas sueltas —una para los correos, otra para las suscripciones, otra para los carritos— que además no se hablan entre ellas. Aquí todas miran los mismos pedidos y los mismos clientes.
Por dónde empezar hoy
Empieza por lo que ya está pasando sin que lo veas. Entra en la Tienda, pon el interruptor en Avanzado y abre Carritos abandonados. Mira la lista: son ventas que estuvieron a un clic. Coge uno solo, mándale el aviso de recuperación y observa qué pasa. Si funciona una vez, ve a los ajustes y deja los avisos puestos para que salgan solos.