Vender fuera no debería costar una web entera
La forma clásica de tener la web en dos idiomas es tener dos webs: dos sitios, dos menús, dos veces cada cambio de precio y una de las dos siempre desactualizada. Es lo que hace que mucha gente lo deje para más adelante y acabe atendiendo en inglés por correo lo que la web podría haber contado sola.
En Speaksite el idioma no es otra web: es un interruptor dentro de la que ya tienes. Las páginas siguen siendo tuyas, el panel es el mismo, y lo que cambia es que cada una tiene ahora una versión por idioma con su propia dirección.
Lo que ves al abrir Idiomas
El panel de Idiomas vive en el editor de tu proyecto, junto a la vista previa del sitio. En una sola pantalla tienes:
- El interruptor de multi-idioma y cuántos idiomas tienes configurados.
- La estrategia de direcciones: cómo se ve el idioma en la URL.
- La lista de idiomas, con el principal marcado y el número de páginas de cada uno.
- El avance de la traducción: cuántas páginas lleva traducidas el segundo idioma sobre el total. En la captura, el inglés va por 1 de 11.
Ese contador es la parte útil del día a día: te dice qué te falta sin que tengas que ir página por página comprobándolo.
Traducir es un encargo, no un copiar y pegar
Desde el mismo panel, en el bloque de acciones de IA, le encargas la traducción. Puedes hacerlo de dos maneras:
- Página a página, cuando quieres controlar el orden: primero la de inicio y la de contacto, el resto cuando toque.
- De golpe al dar de alta un idioma nuevo, con el asistente que te acompaña la primera vez y te deja el idioma configurado y las páginas encargadas.
Las fichas del blog tienen su propia traducción con IA desde el gestor del blog, y se lanza sin bloquearte el panel: la dejas encargada y sigues trabajando.
La traducción no sustituye tu criterio. Queda como una página más de tu sitio, editable: entras, la corriges donde el matiz importa —el nombre de un producto, una expresión de tu sector— y la publicas.
Las direcciones las decides tú
Un idioma nuevo cambia las direcciones de tu web, y eso no es un detalle: son los enlaces que la gente ha guardado y los que Google ya tiene indexados. Por eso hay dos cosas en tu mano:
- La estrategia de URLs: eliges cómo aparece el idioma en la dirección, por ejemplo con prefijo (
/es/pagina,/en/page). - El idioma principal: el que se sirve en la raíz. Antes de cambiarlo, el panel te enseña qué direcciones cambiarían. Ves el efecto y luego decides, en vez de decidir y luego descubrirlo.
El selector, y lo que no tienes que tocar
Para que el visitante pueda cambiar de idioma hace falta un selector en la web. Es un botón del panel: lo generas y queda puesto en tu sitio, con los idiomas que tengas activos.
Lo que no tienes que aprender es el hreflang, esas etiquetas que le dicen a Google que dos páginas son la misma en distinto idioma. Se generan solas a partir de las traducciones que tienes, y hay una acción para volver a detectarlas si has movido páginas de sitio. No es una tarea de tu lista: es algo que ya está hecho cuando publicas.
Si tu web ya venía con idiomas puestos
No siempre se empieza de cero. Cuando llegas con una web hecha, el panel puede mirar cómo está montada y decirte si ya es multi-idioma y con qué estructura, y también averiguar en qué idioma está escrito tu contenido, que es el dato con el que se decide cuál es el principal. Y si un idioma sobra, se quita.
Sirve para lo de siempre: empezar por saber qué tienes, en vez de montar encima algo que ya estaba a medias.
Esta misma página es el ejemplo
El blog que estás leyendo funciona exactamente así. Está en inglés en /blog y en español en /es/blog, y esta ficha tiene su gemela en inglés: son dos páginas distintas, cada una con su dirección y su texto, emparejadas para que el conmutador te lleve a la misma ficha y no a la portada del blog.
Es la prueba más honesta que podemos enseñarte de que funciona: lo usamos para nuestra propia web.
Por dónde empezar
- Abre tu proyecto en el editor y entra en el panel de Idiomas.
- Activa el multi-idioma y añade el segundo idioma. El asistente te guía la primera vez.
- Elige la estrategia de direcciones antes de traducir nada.
- Encarga la traducción de las páginas que más te importan y revísalas.
- Genera el selector de idiomas y publica.
Cuando termines tendrás una web, no dos, hablando en los idiomas de tus clientes. Y el contador de páginas del panel para saber, de un vistazo, qué te queda por traducir.